La creación de una empresa siempre comienza por la elección de un nombre. El nombre suele aportar información directa de los productos y servicios que ofrece la empresa y, además, cumple con dos funciones claves: la que nos identifica, cómo somos y qué somos, y la que nos denomina, quienes somos.
Ambas partes de un logotipo se describen con tipografías y colores que serán los valores clave que tendremos que elegir para la creación del logotipo de nuestra empresa. Las Tipografías rectas y modernas denotarán un carácter actual y dinámico, mientras que los colores más usuales y serios nos mostrarán una empresa más consolidada o demasiado seria, como pueden ser bufetes de abogados, de arquitectos o médicos.
Las limitaciones
en la creación de un logotipo
serán las propias
características del mismo, es
decir, si debemos realizar un
logo que representa a una
fabrica de muebles, elegiremos
colores e iconos que nos
recuerden y asocien la marca con
el ideal de una empresa limpia,
ecológica, y que denote el tipo
de mueble que realiza. Otra
forma de elección y búsqueda de
elementos gráficos para un logo
es elegir aquellos que eviten
características opuestas a las
que se buscan.
Un logotipo no tiene porqué
tener limitaciones de color:
todas las empresas dedicadas a
la industria petrolera no tienen
porque ser de color negro. El
logo no sólo debe dar
información de la finalidad de
la empresa, sino que también
debe mostrarnos cómo es la gente
que hay detrás de ella, sus
objetivos o su imagen de cara al
público. En definitiva, un
logotipo tiene que lograr que de
alguna manera sea visualmente
atractivo y que nos de algún
tipo de descripción de la
empresa.


